Dorado
Todo era dorado.
los rayos caían de a gotas en mi cara como si estuviera planeado.
Se sentía la dirección de donde provenía la calidez, lo que me obligaba a correr mi rostro.
El suelo acariciaba mis patas tanto como yo lo acariciaba a él.
No se escuchaba ningún sonido más que el del silencio.
Todo estaba en plena calma.
Todo era dorado.


